¡Gracias por acompañarnos un año más! 🙌
El próximo nos traerá otros libros maravillosos, que ansiamos ver en librerías, pero antes dejadnos expresar un deseo: que los que están a punto de llegar no nos hagan olvidar los anteriores. Una editorial es también una conversación -con quienes leen, pero también entre quienes escriben- que se desarrolla a lo largo del tiempo. El tiempo es necesario para que un fondo editorial pueda expresarse completamente. Esta es una época vertiginosa, lo sabemos, pero no podemos evitar querer resguardar los libros de ese vértigo. Por eso procuramos publicar poco. Todo lo relacionado con los libros requiere un ritmo pausado y la máxima atención. Poco y bien podría ser el resumen de lo que acabamos de decir. Podría ser nuestro eslogan, pero en realidad es más que eso: es el camino que escogimos desde el principio, en 1999.
En nuestro catálogo tienen especial cabida escritoras y escritores singulares, de distintas épocas, cuya obra no se inscribe en una corriente determinada, voces que recorren territorios menos explorados desde su condición de excéntricas. Así es como, a lo largo de estos veintiséis años, hemos publicado por primera vez las obras de nombres destacados de la literatura universal como Marie-Hélène Lafon, Gerald Murnane, Marisa Madieri, Annemarie Schwarzenbach, Svetislav Basara y tantos otros.
Este año contamos con numerosas publicaciones de autores de la casa y, también, hemos dado la bienvenida a nuevas y relevantes incorporaciones, de las que nos alegra poder anunciar que leeremos otras obras en los próximos años.
De los primeros, vieron la luz:

Kavanagh, de Esther Cross, reúne cuentos de «frases cortas, punzantes, que pasan de la reflexión a la ironía», en palabras de Ángel Berlanga, unidos por la relación de sus protagonistas con el insólito edificio.
Salvajinas, de Gabrielle Filteau-Chiba, se adentra en los claroscuros de la lucha por la preservación de los espacios naturales.
A merced del mar, de Dominique Fortier, un rico retrato de la belleza de las palabras, es un tributo fabuloso a los libros y a quienes los crean.
La hija del escultor, de Tove Jansson, nos permite curiosear en la infancia de la autora, que, en medio de lo cotidiano, fue mágica y misteriosa.
El safari de los Binstead, de Rachel Ingallls, es «una extraña obra maestra en la que el suspense y el horror se equilibran con la comedia teatral», en palabras de Anita Felicelli.
El devorador de papel, de Edgardo Franzosini, habla de la ingesta excesiva de tratados internacionales y documentos de todo tipo, tan variados como las fuentes de las que se ha valido Franzosini para narrar esta vida peculiar y secreta.
Manos verdes, de Matías Serra Bradford, una íntima crónica de viajes, plena de desvíos impredecibles.
En cuanto a nuevas incorporaciones, hemos publicado:

Axiomático, de Maria Tumarkin, un ensayo donde se explora el suicidio, la guerra, el lenguaje, el dolor generacional y la amistad, entre otros asuntos, desde el pensamiento, la narración y el diálogo.
En català:

El meu carst, de Scipio Slataper, una «autobiografia lírica» en la qual l’autor parla de la seva infantesa i adolescència, dels seus amors, de Trieste i l’irredemptisme, del trasbals d’un jove a la recerca de la seva identitat lingüística i cultural en una terra fronterera.
El safari dels Binstead, de Rachel Ingalls, «una estranya obra mestra en què el suspens i l’horror s’equilibren amb la comèdia teatral», en paraules d’Anita Felicelli.
Y las reimpresiones:

