Novedad: «La sal de la tierra», de Józef Wittlin

Józef Wittlin
La sal de la tierra
Posfacio de Wojciech Ligęza
Traducción del polaco de Jerzy Sławomirski y Anna Rubió
Tour de force, 34
Páginas: 424
ISBN: 978-84-122111-8-4
PVP con IVA: 25 €
Fecha de publicación: 30 de junio de 2021

editorial minúscula presenta una nueva traducción de este gran clásico contemporáneo.

A principios del siglo xx, los habitantes de los Cárpatos llevan una vida sencilla. Hasta que estalla la Primera Guerra Mundial. Piotr Niewiadomski, mozo de cuerda analfabeto, católico y dócil súbdito imperial, cuya máxima aspiración es conseguir una novia con dote y ser empleado del ferrocarril, es reclutado para luchar en un conflicto que apenas entiende. Su desconcierto, y no la contienda propiamente dicha, es el eje en torno al cual gira La sal de la tierra, la obra maestra de Józef Wittlin, que se lee, gracias a su sugerente tono irónico, como un singular alegato contra la guerra y un hermoso homenaje a la grandeza de la gente humilde. La sal de la tierra debía formar parte de una trilogía, Novela sobre el paciente soldado de infantería, que el autor no llegó a concluir; al parecer, la maleta que contenía los borradores se perdió por el exceso de celo de un soldado francés al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Esta edición, además de presentar una nueva traducción de La sal de la tierra, incluye un fragmento de la segunda parte de la trilogía, Muerte sana, así como varios textos del autor que contextualizan la obra y un posfacio del crítico polaco Wojciech Ligęza, experto en la obra de Wittlin.

Józef Wittlin nació en 1896 en Dmytrów, Galitzia, en los confines del imperio austrohúngaro, y murió en 1976 en Nueva York, ciudad en la que residía. Novelista, poeta y ensayista, es uno de los máximos representantes de las letras polacas. Cuando era pequeño, su familia, de origen judío y lengua polaca, se trasladó a Lvov, entonces Lemberg. Más tarde estudió en la Universidad de Viena, ciudad en la que frecuentó la tertulia de Karl Kraus y los cafés literarios y conoció a Rainer Maria Rilke y Joseph Roth, a quienes tradujo al polaco; la amistad con Roth se mantendría a lo largo del tiempo. Wittlin pasó algunos años en Italia y, entre 1964 y 1975, viajó a España en varias ocasiones para visitar a su única hija, establecida en Madrid. Aquí se relacionó con numerosos poetas (Vicente Aleixandre, Carlos Bousoño, Claudio Rodríguez, Francisco Brines, etc.), de los que tradujo algunas obras al polaco.

«Mítico y épico. […] Está el humor y el detalle lírico, extraordinario, que nos permite comenzar a comprender algunas verdades mayores. Hay ironía y piedad. Hay un grito contra el horror y lo absurdo. Está el individuo en el grupo. Hay una historia, sencilla y extraordinaria, que quizá sea para nuestro tiempo, una vez más, cuando fuerzas mayores nos impulsan en una dirección cada vez más inestable.»
Thomas Mann

 

 

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